Mariana Olivera, oriunda de Rawson, está desde hace nueve meses en Comodoro Rivadavia para acompañar el tratamiento de su hijo Juan Bautista, de 13 años, con leucemia linfoblástica aguda T. Según contó la madre, la médula del niño negativizó a los 33 días de iniciado el protocolo clínico, un resultado que consideró alentador.

El paciente completó otra etapa de quimioterapia en una clínica local y aguarda una evolución favorable para volver temporalmente a Rawson. Luego deberá viajar a Buenos Aires para una radioterapia craneal destinada a eliminar células remanentes. La familia destacó el respaldo de la obra social SEROS y el acompañamiento de otros padres en los centros de salud.

El día a día se dificulta por las exigencias de asepsia y alimentación del cuadro oncológico, con insumos como alcohol y barbijos. El menor necesitó transfusiones de plaquetas y glóbulos rojos, por lo que su madre insistió en la necesidad de donantes voluntarios de sangre y habilitó un alias digital para aportes que cubran alojamiento, traslados y medicación.